Fundamentalismo anti-tabaquista
De mi viaje a Escocia e Irlanda, a parte de los paisajes espectaculares, los momentos vividos y el convivio con la gente, me queda la triste sensación de que en esta pequeña aldea global las leyes que allí ya se aplican y que aquí no tardarán en llegar, están resumiendo cada vez más nuestros derechos como seres libres.
Ya no hablo de lo caro que es la vida allí, sino del fundamentalismo en ciertos aspectos, como es tan solo el caso concreto del derecho del fumador poder apreciar un tabaco.
Y esto ya no es cultural y/o religioso, pasa igual que en la presbiteriana Escocia igual que en la católica Irlanda -infelizmente ambas anglosajonísimas- de la mismísima forma. Me temo que intereses más altos nos traten de tirar arena a los ojos con el tema del tabaco para ocultar las verdaderas causas de las enfermedades relacionadas con el humo. Por ejemplo, la indústria la automóvil.
Tanto en Escocio como en Irlanda me fue imposible tomar una cerveza y fumar un pitillo a la vez! ¿No? ¡Sí!
Si quería fumar, tenía que salir, sí salía, no podía llevar el vaso. Total, fumar y beber. ¡Elige!
Pues preparasen, porque esto llegará, ya sea con idiotas azules o idiotas rojos, pero siempre idiotas pero vendrá.
Y con los cafés, más de lo mismo… Ayer hablé con un italiano -¡Italia, Lavazza, Illy, Bey i Nanini!-, y me dijo que allí nadie contesta la ley. Tampoco puedes degustar un buen café con un tabaco... Todos sumisos, tragar el café y andar. Y por si acaso, la culpa será de Di Cannio. ¡Es fascista!
Publicado viernes, 01 de junio de 2007 9:06